lunes, 17 de junio de 2013

Santificación de Dr. José Gregorio Hernández una deuda espiritual de la Iglesia con el pueblo venezolano


Foto: archivo
Nació en el pequeño pueblo de Isnotú, en el estado Trujillo, región andina de Venezuela, el 26 de octubre de 1864. Su nombre José Gregorio Hernández Cisneros, conocido por el pueblo venezolano como “El Venerable”, quienes desde su fallecimiento el 29 de junio de 1919, en la ciudad de Caracas, esperan por  las máximas autoridades de la Iglesia Católica le den a este médico trujillano el estatus de Santo.
Sin embargo, José Gregorio Hernández goza de este privilegio desde muchos años, título otorgado por la feligresía venezolana, quienes sin papeleos y trabajas que le impidan conectar su fe con la esperanza le piden a El Venerable para que les cumpla con el milagro de curar sus males de salud.
Estudios
Hernández es el primero de seis hermanos, hijo de Benigno María Hernández Manzaneda y Josefa Antonia Cisneros Mansilla, de ascendencia colombiana y de las Islas Canarias, España. Toda su infancia la vivió en su pueblo natal, pues su padre era dueño de un comercio en la localidad, posición bastante elevada para la época.
José Gregorio quería estudiar la carrera de derecho; sin embargo, su padre le convenció para que estudiara medicina; por lo que tuvo que trasladarse a la ciudad de Caracas para cursar el bachillerato. El 28 de junio de 1888, Hernández recibe el título de medicina en la Universidad Central de Venezuela; luego de graduarse, el Gobierno de Venezuela le otorga una beca que le permite viajar a París.
Es nombrado el14 de septiembre de 1909 como profesor de la cátedra de Anatomía Patológica Práctica, anexa al Laboratorio del Hospital Vargas, y de la cual se encargó hasta la creación de la cátedra de Anatomía Patológica de la Universidad Central.
Fue el fundador de la cátedra de Bacteriología, la primera de esta disciplina que se fundó en América, y la primera persona en Venezuela en publicar un trabajo de dicha disciplina.
Vida religiosa
En 1907, decidió abocarse a la vida religiosa y, luego de discutir el caso con el arzobispo de Caracas, con este deseo en mente viaja Italia.
En 1908, es admitido en el monasterio de clausura, tomando el nombre de Hermano Marcelo. Sin embargo, nueve meses después de su ingreso, enferma gravemente que el Padre Superior dispone su regreso a Venezuela para su recuperación.
Este mismo año recibe permiso para ingresar en el Seminario Santa Rosa de Lima, con la anhelada misión de tener una vida monacal. Tres años más tarde se traslada a Roma con su hermana Isolina. En su estadía ingresó en los cursos de Teología en el Pontificio Colegio Pío Latino Americano, con la intención de prepararse para el monasterio. Pero nuevamente ve frustrados sus planes al presentar una afección pulmonar que le forzó a regresar a Venezuela.
Perteneció a la Orden Franciscana Seglar de Venezuela (OFS), en la fraternidad de la Merced de Caracas, en la Iglesia Nuestra Señora de la Merced de los Frailes Capuchinos, ejerció su profesión de la medicina como franciscano seglar. Haciendo suyo ejemplo de vida de San Francisco de Asís.
Por su labor, acciones y su ejemplo de vida cristiana, los católicos venezolanos veneran a Hernández, pidiéndole favores y atribuyéndole milagros; motivo por el cual, la Iglesia católica venezolana inició en el año 1949 el proceso de beatificación y canonización.
El procedimiento es encabezado por conducido por el arzobispado de Caracas y su representación en el Vaticano.
Luego de iniciarse el proceso, y completados los requisitos que exige la Iglesia Católica, el Dr. José Gregorio Hernández es nombrado “Venerable” por el papa Juan Pablo II el 16 de enero de 1986, permitiéndose así iniciar los pasos que le llevarían a la beatificación. De completarse el proceso, se convertiría en el primer santo de procedencia venezolana.
Muerte del Venerable
Su muerte fue de forma trágica, José Gregorio recibió un fuerte golpe en la cabeza tras recibir un impacto con un automóvil, en la esquina de Amadores, La Pastora, Caracas, Venezuela.
Sus restos reposan en la iglesia parroquial de La Candelaria de Caracas, aunque en primer lugar estuvieron depositados en el Cementerio General del Sur.
Durante la primera visita oficial del presidente Nicolás Maduro a Italia y al Vaticano, el Jefe de Estado planteó al Papa Francisco la canonización del médico venezolano José Gregorio Hernández. Asimismo, el Sumo Pontífice ofreció “ayudar en esa dirección”.