sábado, 23 de noviembre de 2013

Entérese que le puede ocurrir a la humanidad por el consumo del maíz transgénico asociado a un ‘coronavirus


Un reciente informe del ministerio de Medio Ambiente ruso estaría alertando del gran peligro que corre el planeta entero por las plantas modificadas genéticamente por la empresa Monsanto, que estaría provocando el síndrome respiratorio coronavirus (MERS-CoV).

La alarma ha saltado por las sucesivas muertes a consecuencia de estas cepas mutantes (Deltapine) en el estado de Alabama, cuyos síntomas son exactamente iguales a la epidemia sucedida el pasado año en India, que provocó la mayor ola de suicidios de la historia y provocó su prohibición total en ese país.
Acogiéndose al tratado bilateral “Cielos abiertos” (Open skies), Putin ordenó el pasado 4 de junio a un avión Tupolev que hiciera un vuelo de reconocimiento por Estados Unidos para conocer la extensión de este cultivo, ayudado por tecnología infrarroja. Al poco de su despegue, sus equipos sufrieron un ataque de algún tipo de armas de ondas, que los dejaron inutilizados.
Días más tarde, la administración Obama se hizo responsable de este problema en los radares, provocado por la suelta del componente RR-188 [Entiendo que es un tipo de chemtrail].
Según los científicos del ministerio de medio ambiente ruso, este ataque fue ocasionado por la gran extensión de los cultivos mutantes [transgénicos] en el área agrícola más productiva de Estados Unidos. Aunque el gobierno Obama solo admite que es el estado de Oregón el afectado por esta cepa mutante, los rusos afirman que actualmente el 30% del cereal norteamericano ha sido contaminado por esta cepa mutante.
Extrañamente, el propio gigante bioquímico Monsanto ha reconocido que “la propagación de esa cepa pudo ser un sabotaje” y que “podemos ver episodios similares en otros lugares del país”.
En otras palabras, que estamos ante el comienzo de otro ataque de Bandera Falsa más.
Ante el comienzo de los controles en todos los países del mundo sobre la importación de este cereal modificado genéticamente, los científicos rusos se preguntan cómo es posible que esa cepa haya vuelto a propagarse cuando, supuestamente, fue destruida en el año 2001…
El problema es tan grave que hasta la Organización Mundial de la Salud ha dado la voz de alarma sobre la extensión del coronavirus y el propio gobierno norteamericano reconoce que es un problema que afecta a la seguridad nacional.
Al parecer, la conexión entre el coronavirus y la cepa modificada genéticamente es una hipótesis con la que llevan trabajando en algunos países de Oriente Medio. En concreto, los científicos sauditas quisieron investigar la estructura molecular del mencionado coronavirus pero se encontraron con que “CIENTÍFICOS HOLANDESES DEL CENTRO ERASMUS LO HABÍAN PATENTADO Y RECHAZARON QUE FUERA EXAMINADO“.
El escándalo es tan patético que los científicos sauditas están batallando en Ginebra con la oficina de patentes para que les levanten la prohibición y les dejen investigar el virus, con el fin de hallarle remedio. Hasta Margaret Chan, de la OMS, se ha quejado del absurdo que rodea a este caso.
Aunque la información oficial está tratando de convertir este suceso en una lucha entre las multinacionales de los transgénicos DuPont (holandesa) y Monsanto, lo cierto es que ambas consiguieron el pasado mes de marzo que el congreso norteamericano aprobara la “Ley de Protección de Monsanto” por la que los tribunales norteamericanos no pueden litigar contra esta compañía e incluso la agencia de protección ambiental carece de poder para regular sus productos.
Para entender la locura que rodea a los productos mutantes, el estado de Connecticut fue el primero que reguló el etiquetado de los productos modificados genéticamente pero con unas condiciones que a uno le deja con la boca abierta:
-Para que se produzca el etiquetado, al menos cuatro estados y uno de ellos, fronterizo con Connecticut, deben haber aprobado leyes similares, y además, varios estados del noreste que conjuntamente sumen 20 millones de habitantes, deben haber hecho lo propio.