domingo, 19 de mayo de 2013

Alan Gross y su esposa, Judy, llegaron a un acuerdo economico el jueves en la demanda contra la compañía contratista de la USAID

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La esposa de Alan Gross, Judy Gross acompañada por el abogado norteamericano.
Alan Gross y su esposa, Judy, llegaron a un acuerdo económico el jueves en la demanda contra la compañía  contratista de la USAID para la que trabajaba el estadounidense cuando fue arrestado Cuba, reporta la AP.
La querella alegaba que Gross no fue apropiadamente advertido ni preparado sobre los riesgos de trabajar en la Isla.
Gross y su esposa interpusieron la demanda en noviembre contra el gobierno de Estados Unidos y contra Development Alternatives Inc. (DAI), una contratista de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID, por sus siglas en inglés – fachada de la USAID) asentada en Bethesda, Maryland.
La demanda de 60 millones de dólares afirma que Gross debió haber recibido mayor información y capacitación para su “trabajo” en Cuba.
Los abogados de la empresa y del Gobierno de Estados Unidos habían pedido previamente a un juez que desestimara la demanda. Uno de los argumentos de los abogados era que la ley federal prohibía la demanda porque se basaba en un agravio sufrido en el extranjero.
Gross, de 64 años, fue arrestado en diciembre de 2009 en su quinto viaje a la Isla. El estadounidense trabajaba para la DAI bajo un contrato con la USAID, que tiene programas injerencistas en Cuba.
La Habana acusa a la agencia estadounidense de intentar socavar al Gobierno de los Castro. Según la AP, los documentos de la corte muestran que Gross tomó medidas para evitar ser detectado y que creía que estaba involucrado en “negocios muy riesgosos”.
Los tribunales del Gobierno cubano declararon a Gross culpable de crímenes contra el Estado y lo condenaron a 15 años de prisión.
Los abogados presentaron un aviso de acuerdo el jueves en una corte federal de Washington.
El monto del acuerdo no fue revelado, y solo cubre a la DAI, no al Gobierno.
El director general de la empresa dijo en un comunicado que al resolver la demanda, en la que ninguna parte admite culpabilidad, la compañía puede colaborar con la familia de Gross para llevarlo de vuelta a Estados Unidos.
Judy Gross dijo en el mismo comunicado que la familia está “muy complacida de que DAI se haya comprometido a ayudar a resarcir el agravio sufrido” por la familia.